WALL-E, la nueva película de animación salida de la factoría Pixar cuenta la historia de un pequeño robot, modelo WALL-E, que trabaja en la Tierra durante 700 años. WALL-E es un robot basurero-chatarrero que recoge material, lo empaqueta en su interior, lo expulsa hecho un cubo de chatarra, y lo amontona formando enormes rascacielos que compiten con la ciudad abandonada a su suerte cubierta de desechos, basura, tierra y yerbajos. Pero algo no programado ocurre, con el tiempo, WALL-E adquiere personalidad propia: es curioso, coleccionista de objetos y emotivo.
La película tiene una factura impecable. Las primeras escenas panorámicas y perspectivas de la ciudad desolada son alucinantes. Luego es divertida, entretiene, quizás es más de sonreír que de carcajadas, y encierra un mensaje para todos nosotros los geek: hay relaciones humanas más allá de lo tecnológico y el roce de la piel estremece [modo irónico desactivado]
Pero bien, si
[leer completa la anotación WALL-E vs Número 5]




