Que en Sevilla hay mucha guasa, se sabe. Aquí los puentes están re-bautizados cada cual con un nombre más peregrino y siempre con su porqué.
Por ejemplo, al Puente del Alamillo, diseñado por el arquitecto Calatrava, se le conoce también como “el puente de la salud”, por aquello de ser terso, erguido, hiniesto…. (aviso: sólo si tu mente es oscura lo habrás pillado; si no lo has pillado, no te preocupes: el sano eres tú).
Puente del Alamillo Sevilla
El Puente del Cachorro (o Cristo de la Expiración) es conocido como “puente de los leperos”, por aquello de que primero se hizo el puente y después se hizo pasar el río.
Puente del Cachorro
Bien. Pues el Puente del V Centenario, con la misma guasa, se le conoce como “el puente del Paquito”, por aquello de que recuerda al Puente de San Francisco, pero en “chequetito”.
Puente del V Centenario o
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